El Trastorno Límite de la Personalidad (TLP) es uno de varios trastornos de personalidad descritos, sus
síntomas suelen aparecer en la adolescencia y perduran durante la adultez. 


Se pueden observar períodos de mejoría, pero también otros de crisis y desregulaciones graves, que generalmente se generan por algún suceso vital.

1. Esfuerzos desesperados para evitar el abandono real o imaginado:

Cuando una persona con este desorden percibe la posibilidad de una separación de una persona querida, suele experimentar un temor muy intenso a ser abandonada. 
Ante esto, aparecen actos impulsivos.
Pueden realizar amenazas o reaccionar con mucha ira. 
Con frecuencia muestran conductas demandantes, impositivas o con intenciones de manipulación.
 

2.  Inestabilidad y excesiva intensidad en las relaciones interpersonales:

Son propensos a los cambios drásticos en su opinión sobre los demás. Degradan o Idealizan a las personas, cercanas o no a su círculo, transitando de un polo a otro.
 

3.  Inestabilidad en la imagen que tienen de sí mismos y la efectividad:

Son extremadamente críticos de sí mismos.
Su autoimagen esta atravesada por la percepción de ser defectuoso o incompleto

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4. Impulsividad:

Esta puede convertirse en peligrosa para sí mismos (por ejemplo: abuso de
sustancias e ingesta de fármacos, atracones de comidas, manejar temerariamente, gastos excesivos)
y otras conductas como las autolesiones (por ejemplo: lastimarse la piel, realizarse cortes).
 

5. Sentimiento crónico de vacío:

Esta sensación es casi constante en su experiencia, la cual
es vivida de manera extremadamente dolorosa y expresada como desesperanza y una profunda
sensación de ausencia de sentido a la vida.
 

6. Percepción de que alguien podría hacerles daño:

En períodos de alto estrés puede haber
ideas o una percepción de estar en peligro, la cual se relaciona con una sensación de extrema
fragilidad.
 

7. Síntomas de disociación:

La disociación, es una vivencia que todos podemos experimentar
en nuestro diario vivir, es un distanciamiento de la realidad que nos ocurre cuando actuamos de manera casi automática. 
 
Podemos tener una sensación de estar “fuera de nosotros mismos o desconectados”. 
 
Esta experiencia de desconexión, se puede convertir en una fuente de protección frente a recuerdos, eventos o sentimientos muy dolorosos e insostenibles.
 
Las personas con TLP vivencian esta disociación con frecuencia, especialmente bajo situaciones de estrés.

Existen muchas teorías que tratan de entender la génesis y desarrollo de este TLP, sin embargo, desde una perspectiva integradora, podemos comprenderlas desde el reconocimiento de experiencias traumáticas
(hasta en un 70% de los casos). 


Estas experiencias adversas en la infancia, nos explica el impacto de los malos tratos y el descuido en la salud y bienestar en el proceso de crecimiento y desarrollo de las personas. 

 


Existen muchas teorías que tratan de entender la génesis y desarrollo de este TLP, sin embargo, desde una perspectiva integradora, podemos comprenderlas desde el reconocimiento de experiencias traumáticas
(hasta en un 70% de los casos). 


Estas experiencias adversas en la infancia, nos explica el impacto de los malos tratos y el descuido en la salud y bienestar en el proceso de crecimiento y desarrollo de las personas. 

 

Estas experiencias adversas pueden ser muy diversas, entre ellas: episodios de abuso sexual, bullying, pobreza extrema, duelos o pérdidas importantes de seres queridos, invalidación emocional por parte de los cuidadores primarios y negligencia en los cuidados, ser testigos de violencia intrafamiliar o de género, entre otras.

 


Escrito por Daniela Martínez

PSICÓLOGA 

PSICOTERAPEUTA INFANTO-JUVENIL

 

Psicóloga 
Universidad Católica del Norte. 
 Diplomado en Diagnóstico y Tratamiento del Trauma Psíquico, Universidad de Chile.
 9 años de experiencia profesional en el ámbito escolar y atención clínica.
 

 

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